Post del blog personal de Silvia Pallarés Just

CÓMO UNA VETERINARIA ACABA VENDIENDO VESTIDOS DE NOVIA (PARTE II)

Ya es hora de acabar la historia de la veterinaria que acabó vendiendo vestidos de novia (Ver post anterior CÓMO UNA VETERINARIA ACABA VENDIENDO VESTIDOS DE NOVIA – Parte I).

Como ya os he comentado, mi espíritu emprendedor me lleva impulsando año tras año a aprender cosas nuevas.

Siempre me había fascinado el mundo de las colmenas, como se organizan y su importancia para el ecosistema. El momento oscuro que pasaba la economía española (es una forma muy poética de decir “crisis”) me hizo plantearme una pregunta:

¿ Que podría ofrecer yo, como técnico en higiene y seguridad alimentaria, en una situación de crisis, cuando a la gente no le importara la calidad y salubridad de la comida, sino tener algo que llevarse a la boca?

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Post del blog personal de Sylvia Pallarés Just

CÓMO UNA VETERINARIA ACABA VENDIENDO VESTIDOS DE NOVIA (PARTE I)

En el post de hoy pretendo explicar un poco más de mi. Darle forma a mi marca personal.

La primera vez que escuché hablar de marca personal pensaba que era la marca de mi producto.

Aún no me había percatado que el producto era yo y que para vender un producto o servicio primero tenía que venderme a mi misma.

Puede que esto último no suene muy bien, pero ciertamente es así. Dicho de otra manera, sería cómo mostrar a los demás quién hay detrás del producto o servicio que ofreces.

Yo estudié veterinaria. Como a todos los niños me encantaban los animales y pensé en hacer algo que me gustara, luego me he dado cuenta que me gustan muchísimas cosas y necesitaría vivir más vidas para poder aprenderlo todo, sólo espero exprimir ésta al máximo, por si las moscas. No vaya a ser que no tenga otra oportunidad. Seguir leyendo

Imagen del post "El miedo a contar tu idea" en el blog de Silvia Pallarés Just

Emprendedor: el miedo a contar tu idea

El emprendedor se enfrenta a muchos obstáculos. Esto nos genera, en ocasiones, sensaciones de miedo y frustración que se van intercalando con “la increíble sensación de venirse arriba“.

Uno de los miedo a los que se enfrenta un emprendedor, es el trágico momento en el que te encuentras ante un grupo de personas (amigos) y te preguntan por tu idea. Es un momento crítico, no por el miedo que nos copien nuestro negocio sino por las reacciones que acontecen una vez lo has contado.

Post del blog de Silvia Pallarés Just

Si has intentado emprender anteriormente, ya te habrás dado cuenta que la gente no corre a copiar tu idea. Es más fácil que se sienten con un paquete de palomitas para ver como “fracasas” una vez más. Y digo “fracasas”, no porque yo lo vea así, sino porque seguramente es como lo ve la gente de tu alrededor. Para mí es más como una experiencia.

Yo era de las que tenía miedo a hablar de mi idea, lo comentaba con la boca pequeña, dando rodeos. Todo para evitar ese fatídico silencio, las caras de estupefacción o, lo que es peor, los comentarios: “Estás loca, eso no va a funcionar“. Créeme es necesario pasar por ésto.

Mi consejo: recoge toda información, guárdala o tírala, pero que no te afecte.

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